
Oct 19, 2026 · @inam.Claudia
Trece años de jornadas guiadas por los Guías y Maestros de Luz: la historia de cómo nació el MasterHeart Evolución Corazón Crístico, el corazón de nuestra Escuela.
Todo comenzó el 21 de diciembre de 2012. Ese día realizamos un rito y una ofrenda para honrar el cierre de un gran ciclo planetario. Muchas personas esperaban un final. Yo sabía que era un nuevo comienzo.
Pocos días después recibí una misión. Hoy sé que el Guía de Luz que me la entregó fue IOM, la versión guía de quien conocemos como Sananda en su expresión maestra, y como Jesús en su última encarnación.
El mensaje fue concreto... realizar jornadas de entrega de información sobre cada uno de los niveles de evolución de la consciencia humana, cada mes, en fechas específicas que me fueron entregadas, de enero a julio de 2013. Siete niveles, siete jornadas.
Confieso que cuando lo recibí no sabía bien qué hacer con eso. No tenía un programa, ni una estructura, ni un método. Solo tenía la certeza de que sería guiada hacia aquello que tenía que entregar y decir. Y confié.
La respuesta llegó en la primera jornada. Después de compartir la información del primer nivel, los Guías se manifestaron y entraron en canal. Entregaron más información y nos regalaron ejercicios de liberación para facilitar la comprensión de lo nuevo que estábamos recibiendo. Recién ahí supe cómo serían esas jornadas. Lo que había comenzado como una instrucción se transformó en mi propósito personal.
Ese mismo 2013 me mostraron que el camino no terminaba en el séptimo nivel. Debíamos continuar hasta el nivel 12. Así se completó el primer mapa de nuestras jornadas, siete niveles de escala humana y cinco niveles de escala maestra. En 2017, al abrirse el segundo ciclo, se sumó un nivel 13, también de escala maestra. Desde entonces el camino tiene trece niveles.
Los siete primeros acompañan al ser en su experiencia humana: el miedo, las relaciones, las decisiones, el compromiso, la verdad, la propia luz y la sabiduría que trae en su memoria. Los seis siguientes abren la experiencia maestra: los dones del corazón, el amor como unidad, la completitud, la multidimensionalidad, la consciencia diamante y la transformación que expande e irradia.
Cada nivel tiene una frase clave, una declaración que el ser encarna durante el mes. En la tabla se ven las claves que recibimos en esos primeros años y la comprensión superior que tienen hoy, en el ciclo del Corazón Crístico.
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La diferencia entre ambas columnas cuenta la historia completa. En los primeros años el ser decide, se compromete, activa... está aprendiendo a caminar. Hoy el ser es... pertenece, habita, encarna. El trabajo pasó del esfuerzo a la presencia.
En ese primer año los Guías me indicaron algo más... continuar durante doce años de transición hacia un nuevo tiempo, con una nueva vibración. Esos doce años se ordenaron en tres ciclos de cuatro años. En cada uno cambiaron los gestos que nos fueron entregando y la forma de vivir las jornadas.
Los primeros cuatro años fueron de limpieza y ajuste del ego, personal y planetario. Las jornadas se centraron en limpiezas profundas... soltar memorias de miedo, ordenar la relación con el poder, liberar lo que ya no correspondía al nuevo tiempo. Lo que se limpiaba en cada ser también se limpiaba en el campo de la Tierra.
El segundo ciclo se abrió con una señal clara. En 2017 los registros de la frecuencia electromagnética planetaria, publicados a diario por sitios que monitorean esta actividad, mostraron un alza a 38 Hz, cuando hasta entonces la mayor alza observada había sido de 16 Hz. En la Escuela leímos ese momento como un gran impulso vibratorio para la humanidad, algo nunca antes vivido.
Ese mismo año se incorporó el nivel 13, el de la transformación hacia un nuevo ciclo. Las jornadas giraron hacia adentro. El trabajo se volvió íntimo y personal... florecer desde el centro del propio ser, reconocer lo que cada quien ES cuando ya no carga lo que soltó.
El tercer ciclo comenzó marcado por la pandemia del COVID-19, un tiempo que detuvo al mundo y obligó a mirar lo esencial. En enero de 2021 esos mismos registros mostraron alzas de 3.000 Hz y 6.000 Hz. Para nosotros fue la confirmación energética de que estábamos entrando en un umbral distinto.
Las jornadas se orientaron hacia la comprensión de que somos consciencias conectadas en red. Comenzamos a trabajar la multidimensionalidad. Entender que lo que vive un ser resuena en todos, y que cada nivel se habita en muchos planos a la vez.
Una nota de honestidad... las cifras de estas alzas provienen de registros publicados en línea y no corresponden a lo que la ciencia reconoce como cambios en la frecuencia base de la Tierra. Las compartimos como lo que fueron para nosotros, señales que, junto a la guía recibida, marcaron el pulso de cada ciclo.

En 2024, al cerrar los doce años de transición, los Guías nos anunciaron un nuevo tramo: doce años hacia una nueva energía, la energía del Corazón Crístico en la Tierra.
El mensaje fue claro. Comenzamos a caminar hacia la sabiduría del Corazón Crístico para comprender qué requiere la consciencia humana para encarnarlo efectivamente. No para admirarlo a distancia ni para venerarlo en otros, para vivirlo en el propio cuerpo, en la propia historia, en lo cotidiano.
Así, desde 2025 nuestras jornadas pasaron a llamarse Evolución Corazón Crístico y se constituyeron como el MasterHeart de la Escuela.
¿Por qué MasterHeart? Porque es el proceso que sostiene a todos los demás. Corazón Diamante, Soberano Luz y Alquimia Cósmica nacieron dentro de este mismo camino iniciado en 2013. El MasterHeart es un proceso guiado con una sabiduría más profunda y elevada, dedicado a comprender las claves para encarnar el Corazón Crístico como seres humanos aquí, en la Tierra.
Los niveles son los mismos trece. Lo que cambió es la altura desde donde los habitamos.
Cada mes trabajamos un nivel, y en diciembre vivimos dos, el nivel 12 y el nivel 13. Así, los trece niveles se completan en un año. La jornada dura aproximadamente de 10:00 a 13:00 horas, y hay ocasiones en que se extiende un poco más, porque los Guías tienen sus propios tiempos.
1. Abrimos el nivel. Conversamos sobre su esencia y repasamos la información recibida en los años anteriores. Cada año agrega una capa nueva de comprensión sobre la misma clave.
2. Preparamos la energía. Nos disponemos como grupo para entrar en la esfera dimensional donde se produce el encuentro.
3. Recibimos a los Guías y Maestros de Luz. Entran en canal y entregan sus nuevos mensajes para ese nivel y ese momento planetario, junto a los gestos y prácticas que ayudan a integrarlos.
4. Hacemos una pausa. Un descanso breve para que el cuerpo asiente lo recibido.
5. Continuamos e integramos. Profundizamos en el mensaje y cerramos la jornada.
6. Nos reencontramos a los 15 días. En una sesión por Zoom compartimos cómo se ha ido presentando el mes en la vida de cada quien y cómo aplicar las enseñanzas en lo concreto.
7. 3 Sesiones individuales. En una sesión individual y personalizada por Zoom cada persona que participa tiene la oportunidad de mirar su propio proceso.
Quienes participan cuentan que renuevan su energía, liberan el mental y comprenden procesos personales que llevaban tiempo sin resolverse. Algunas personas relatan que reciben respuestas a preguntas que traían guardadas en su interior, sin haberlas dicho en voz alta. La mayoría nos da testimonio de como estas jornadas sostienen su energía durante el periodo mensual.
El MasterHeart es un programa anual y se puede comenzar en cualquier mes. Cada participante entra en el nivel que corresponde a ese momento y completa desde ahí su ciclo anual. No hay una puerta equivocada el nivel por el que se entra es el que el ser necesita habitar primero.

El Corazón Crístico es un grado de consciencia superior que se alinea al amor y a la verdad. Comprende que la evolución es un proceso continuo de reconocimiento, amoroso y gentil, con uno mismo y con todos.
No es un lugar al que se llega ni un título que se obtiene. Es una forma de estar en la vida con el corazón disponible, la mente en calma y la presencia completa en el aquí.
Buda y Jesús nos mostraron esta sabiduría encarnándola como seres humanos “comunes”. Caminaron, comieron, se relacionaron, sintieron. Su enseñanza mayor fue demostrar que lo celestial puede vivirse en un cuerpo humano.
Durante siglos, las tradiciones antiguas necesitaron años e incluso vidas enteras para encarnar esta comprensión. En estos trece años, nuestra Escuela ha recibido una sabiduría preciosa que hace accesibles esas claves hoy, para seres que viven en ciudades, trabajan, crían, aman y sostienen sus vidas cotidianas.
Vivimos con más información, más velocidad y más conexión que nunca. Y, al mismo tiempo, muchas personas sienten un vacío que ningún logro externo llena. La ansiedad, el agotamiento y la sensación de vivir en automático son síntomas de una misma búsqueda... la necesidad de sentido.
El crecimiento espiritual responde a esa necesidad. No como un escape de la vida, sino como una forma más consciente de habitarla. Es el proceso de reconocer quiénes somos más allá de los roles, de ordenar el mundo interior y de actuar desde el amor y la verdad en lugar del miedo. En un tiempo de grandes transformaciones, ese centro interior es lo que nos permite atravesar los cambios sin perdernos.
El crecimiento espiritual no es una moda. Ha acompañado a la humanidad desde siempre, y está en el origen de muchas de las figuras que más la han inspirado.
Buda dejó una vida de privilegios para comprender el sufrimiento humano y enseñó un camino para liberarse de él. Jesús encarnó el amor como fuerza transformadora. Francisco de Asís renunció a la riqueza para vivir en hermandad con toda la creación. Teresa de Ávila unió una profunda vida interior con una enorme capacidad de acción y fundó comunidades en toda España. Rumi convirtió su experiencia espiritual en una poesía que sigue tocando corazones ocho siglos después.
Cuando la espiritualidad se encarna, cambia también la forma de liderar.
Gandhi lideró la independencia de la India desde la no violencia, una convicción espiritual antes que una estrategia política. Martin Luther King Jr. sostuvo la lucha por los derechos civiles desde su fe y desde ese mismo principio. Nelson Mandela pasó 27 años en prisión y salió a construir reconciliación en lugar de venganza ese giro interior hizo posible una nación distinta.
También en el mundo actual hay líderes que reconocen la práctica interior en el centro de su visión. Steve Jobs habló de la influencia que tuvieron en su forma de crear la práctica zen y su viaje a la India. Satya Nadella transformó la cultura de Microsoft poniendo la empatía en el centro.
La ciencia tampoco ha sido ajena a esta búsqueda. Albert Einstein habló de un sentimiento de asombro ante el misterio del universo, al que consideraba la fuente de todo arte y toda ciencia verdadera. Nikola Tesla se interesó por la filosofía védica tras conocer a Swami Vivekananda, y exploró conceptos como el prana y el akasha en su comprensión de la energía. Max Planck, padre de la física cuántica, afirmó que consideraba la consciencia como algo fundamental, anterior a la materia.
Desde la psicología, Carl Gustav Jung abrió puertas que siguen influyendo en nuestro tiempo: el inconsciente colectivo, los arquetipos y la sincronicidad nacieron de su diálogo con las tradiciones de Oriente y con la alquimia. Viktor Frankl, tras sobrevivir a los campos de concentración, mostró que el sentido de la vida es lo que sostiene al ser humano incluso en las condiciones más extremas. Como psicóloga, reconozco en ellos un puente entre la mente y el espíritu que hoy seguimos recorriendo.
Estas personas tienen algo en común un centro interior estable desde el cual decidir. Ese centro les dio claridad en medio del caos, coherencia entre lo que pensaban y lo que hacían, y la capacidad de inspirar a otros. Eso es lo que hace la diferencia. Y eso es exactamente lo que el Corazón Crístico nos invita a encarnar, cada uno y cada una desde su propio lugar.
Muchas experiencias espirituales son intensas y breves un taller, un retiro, un fin de semana que remueve todo. Luego la vida cotidiana vuelve a ocupar su lugar y la comprensión se diluye. Evolución Corazón Crístico nació para algo distinto... sostener el crecimiento en el tiempo.
Un ritmo que acompaña la vida. Cada mes un nivel, cada mes una jornada. El crecimiento no depende de un momento de inspiración aislado se vuelve un ritmo, como la respiración o las estaciones. Durante el mes, la clave del nivel se vive en lo concreto en el trabajo, en las relaciones, en las decisiones de cada día.
Integración, no solo información. A los 15 días de cada jornada nos reencontramos para compartir cómo se ha presentado el mes y cómo aplicar las enseñanzas. Ese espacio transforma lo recibido en experiencia propia. La sabiduría que no se encarna se olvida... la que se vive, transforma.
Una sabiduría que se renueva cada año. Los trece niveles son los mismos, y nunca se repiten igual. Cada año los Guías y Maestros de Luz entregan nuevos mensajes según el momento personal y planetario que estamos viviendo. Quien recorre de nuevo un nivel lo habita desde un lugar más profundo que la vez anterior. Es una espiral, no un círculo.
Un mapa completo del ser. Los siete niveles de escala humana y los seis de escala maestra abarcan todas las dimensiones de la experiencia, el miedo y la pertenencia, las relaciones, la creación, la presencia, la luz propia, el poder, el amor y la multidimensionalidad. Ningún aspecto del ser queda fuera del camino.
Un camino en compañía. Crecer junto a otras personas que comparten la misma intención sostiene en los momentos de duda y multiplica la comprensión. Lo que vive un ser resuena en todo el grupo.
Una puerta siempre abierta. Se puede comenzar en cualquier mes del año. El nivel por el que se entra es el que el ser necesita habitar primero.
Por eso Evolución Corazón Crístico no es un programa que se termina. Es un espacio al que se vuelve, un año tras otro, porque la evolución es un proceso continuo de reconocimiento amoroso y gentil con uno mismo y con todos.
El Corazón Crístico es un llamado a ser quienes realmente somos y a encarnar sabiduría cósmica y celestial como humanos, aquí en la Tierra.
Si este camino resuena en ti, el MasterHeart Evolución Corazón Crístico te espera en el nivel que hoy te corresponde. Cada mes es una puerta.
SOY CORAZÓN CRÍSTICO ENCARNADO AQUÍ EN LA TIERRA
