Educarnos Hoy para este nuevo tiempo: Caminar con la Verdad

Educarnos Hoy para este nuevo tiempo: Caminar con la Verdad
Por
Claudia Orellana Monsalve, Inam.Claudia
Psicóloga PUCV, Fundadora de Caminar en Consciencia - Escuela de Sabiduría
Instructora Aman en la Sabiduría del Sagrado Corazón Espiritual

Este es un gran tema y viene de la mano de lo que planteamos en el artículo anterior, Ser Persona. Cuando comprendemos que todos somos personas desde el mismísimo momento de ser concebidos y que tenemos un rol protagonista en cada una de las experiesncias en las que estamos participando entonces, la Verdad de todo lo que sucede nos pertenece, y es importante conocerla para tomar la experiencia en todo lo que es y aprender en propiedad lo que hay ahí para nosotros. Nuevamente es importante recalcar, la edad es irrelevante. Si está sucediendo en mi entorno esa verdad me pertenece y sucede con mi participación, pues estoy preparado para conocerla y la necesito para evolucionar.

Esto puede ser complejo, pues estamos acostumbrados a decidir que pueden o no pueden saber los otros, sobre todo, si se trata de niños y muchas veces especialmente, de nuestros hijos. Para comprender esto en mi vida necesite retroceder a mis recuerdos de infancia. Saber que mis padres peleaban y porque lo hacían, saber que mi hermana estaba grave y podía morir en pocos días (en diversas oportunidades), saber que mi padre era infiel, entre otras más. En mi caso personal saber cada una de esas verdades me permitió tomar decisiones de qué hacer, de cómo vivirlo a esa edad, siendo lo que en ese momento era.

Hoy adulta y viendo hacia atrás, comprendo cada uno de esos eventos, comprendo que cada experiencia vivida era necesaria para mirar un aprendizaje fundamental, Caminar con la Verdad.

Ser asistida y guiada por Maestros de luz ha sido una bendición sobre todo en mi educación  personal, con mi compañero de vida y mis hijos. Caminar con la verdad marcó mi vida de manera especial. Escuchar mi corazón para saber lo que es correcto y saber con claridad cuando no corresponde ser parte de una ecuación que no es sincera u honesta ha sido un gran aprendizaje, pues en el camino vas identificando pequeñas sutilezas que necesitas rectificar para restaurar la impecabilidad y estar en correspondencia.

Educar en flujo genuino es desde la verdad, hablar con la verdad implica así de literal: Hablar con la Verdad, sin adornos que la escondan o ambigüedad que la desvíen. Hoy estamos en una época en que educamos personas con un nivel evolutivo muy superior. Decirles la verdad es muy importante en todos los tiempos de todas las etapas etarias.

Nuestros niños y niñas, y nosotros mismos cuando niños o niñas, percibimos todo, vemos todo y nos damos cuenta de todo.

Y muchas veces el estar en esa percepción de ver que algo está sucediendo y no entenderlo completamente porque no tenemos toda la información necesaria, nos trae incertidumbre y nos armamos historias para darle sentido, por lo tanto, sea que nos entreguen una información verdadera o que nos entreguen una información falsa, vamos a darle un sentido. Que sea el sentido correcto, el que trae armonía, aprendizaje verdadero y luz depende de esa entrega.

Lo verdadero trae luz y armonía. Lo falso trae sombras, entendimientos traumáticos y falsas creencias de lo sucedido y de quiénes somos.

 Es por ello que en este tiempo tan especial, en que están naciendo personas con tanto potencial evolutivo para formar una nueva humanidad, es que necesitamos adultos con el coraje desde el corazón de decir la verdad. La real, la verdadera, la genuina  y a veces cruda verdad, para que nadie se arme una historia distinta a la que realmente ES.

Enfocándonos principalmente en los niños, personas con muy pocos años de vida aún, que están creciendo, que se están formando, a ellos, cuando no les hablamos con la verdad, lo que estamos asumiendo es que no son capaces de comprenderla. Estamos asumiendo que no tienen el suficiente poder o la suficiente luz interna como para comprenderla y los estamos, por lo tanto, "ninguneando". Así es, estamos "ninguneando" a esta persona que está creciendo, estamos restando valor a su capacidad de ser y muchas veces lo hacemos incluso desde el vientre materno.

Recuerda, en Caminar en Consciencia sabemos que desde el momento en que somos concebidos estamos construyendo nuestra realidad, estamos construyendo nuestra personalidad, nuestro ego. Nuestra alma ya está con propósitos claros en este tránsito de existencia y estamos, por lo tanto, con una consciencia que está avanzando hacia la comprensión de aprendizajes. Sabemos, tenemos muy claro, que cuando nacemos, nacemos con consciencia, con claridad y con sabiduría y ,por lo tanto, en cada momento de nuestro tránsito, tengamos 0, 1, 2, 3, 4 o 5 días meses o años, estamos con una consciencia que se está manifestando.

Y cuando estamos en esa claridad de que esa persona que nació si es una persona que tiene consciencia, capacidad comprensiva y sabiduría,  reconocemos que es totalmente capaz de conocer toda la verdad de su entorno y que aunque no se pueda comunicar en nuestro lenguaje oral , sí se comunica y está recibiendo y percibiendo toda la realidad.

Por todo esto,  esta es una de las premisas básicas para la educación de los niños hoy. Y la educación también de nosotros, los adultos. CAMINAR CON LA VERDAD, caminar diciendo la verdad,  caminar atreviéndose con total coraje a manifestar la verdad de lo que está sucediendo, la verdad de lo que me está pasando, la verdad de lo que quiero.

Educar Caminar con la verdad permite reflexión, permite decisión, tomar un lugar. Permite el fluir de la experiencia en todos los planos: físico, emocional-mental, sutil y energético. Si Educamos caminar con la verdad, educamos el relajo de decir las cosas respecto de las situaciones que estamos viviendo y crecer con ese relajo, crecer con esa sabiduría, con ese valor interno, LES VA A DAR PODER.

Hablar con la verdad libera las emociones genuinas que necesitan ser liberadas de acuerdo a la experiencia que se vive. Cuando permitimos esa liberación y le damos espacio a la emoción, al sentimiento con el cual fluye la historia, surge la genuina reflexión de qué lugar tomar, qué decisión, qué actuar. Y ese movimiento le da flujo armónico a la vida. Surgirán emociones adversas, más genuinas al momento, surgirán luego sentires y percepciones que pueden ser confusas y llenas de dudas, mas serán verdaderas al momento que se vive. Luego de esa bocanada de verdad surgirá la autentica reflexión que te llevará al aprendizaje y la comprensión.

“Toda teleserie, se termina cuando todos se dicen y revelan la verdad” es una frase que siempre le dije a mis hijos. Todo drama, todo proceso de estafa, de abuso, sufrimiento por cuentos que se idearon para darle sentido a lo que se vive, se liberan cuando la verdad se abre paso y es revelada, expuesta. Bien o no tan bien expuesta, al final, la raya para la suma cuando la verdad está en la ecuación, todo se libera, todo se comprende. 

Con respecto a las personas que están aún en edades tempranas como la niñez o juventud temprana, es muy importante que nosotros mismos podamos soltar nuestras creencias respecto de que ellos no comprenden porque e que son muy niños, inmaduros y no pueden saber la verdad, no pueden saber toda la historia y hay que inventarles una historia. Hay que contarles un cuento “protegerlos” de lo que realmente está pasando … “la abuelita no está muriendo de un cáncer, la abuelita está cansada y quiere dormir”.

Lo interesante de esto es que esa persona, ese niño o joven se da cuenta que está pasando algo, se da cuenta de que tú estás con tristeza, de que algo está sucediendo, algo que tiene a varios preocupados… ellos saben. Lo que sigue siendo interesante, es que los adultos, en nuestro interior, sabemos que ellos saben que pasa algo, pues nosotros también lo vivimos y sí nos dimos cuenta, y aún así muchos deciden mentir, ocultar, cambiar versiones, repitiendo el mismo patrón antiguo de hacer como si ellos no comprendieran, o no estuvieran preparados para comprender ("ninguneando" su capacidad e infinita sabiduría) participando entonces de la generación de falsas verdades que son muchas veces la base de traumas alimentados por cuentos e información que faltó a la verdad.

Es una desafortunada decisión transmitirle a los niños y jóvenes que no son capaces de comprender. Primero porque eso es falso, sí son capaces de comprender, y muchas veces, de manera aún más sabia que muchos adultos . Segundo, porque esa experiencia, como ya dijimos, les pertenece, es parte de su experiencia personal para su proceso de evolución y propósitos de aprendizaje y la necesitan conocer con toda la información verdadera que es parte. Tercero, porque cuando se le entrega información falsa, disfrazada, a medias a una persona, respecto de una experiencia que le pertenece, se está generando una interferencia en la evolución de ese ser. Y este último punto es muy importante, interferir en la evolución de una persona es tan serio, en la Ley Universal, como interrumpir su vida.

 ¿Y cuál es la verdad? la verdad, es la verdad así de simple. La verdad es lo que está sucediendo, el relato descriptivo de los hechos que están siendo parte de una experiencia. Por ejemplo, “la abuela fue al doctor y el doctor le encontró una enfermedad grave que necesita tratarla en el hospital y se quedará ahí lo necesario. Los médicos dicen que está grave y es posible que esté en sus últimos días de vida”, “a la perrita le encontraron un tumor y no se lo pueden sacar así que estará enferma y la vamos a acompañar hasta que llegue el día de su muerte, es probable que le duela, que esté sufriendo y necesita cuidados”, “con el atropello el perro quedó con lesiones graves, el veterinario dice que está sufriendo mucho y que lo mejor es ayudarlo a morir con una inyección para que deje de sufrir”. A partir del relato de los hechos surgen muchas preguntas, y ahí nuevamente está el desafío de responderlas con la verdad.

 Hay diferentes momentos, algunos complejos, como los ejemplos señalados arriba, otros más simples como responder con la verdad cuando nos preguntan si estamos tristes, o enojados. Y he aquí un punto fundamental, pues es importante en la educación emocional que brindamos a esas personas en formación. Cuando nos ven triste y nos preguntan ¿estás triste? ¿por qué estás triste? Y la respuesta que reciben es una mentira.. “no, no lo estoy (secándose las lágrimas)” lo que estamos haciendo ahí es educar una confusión respecto de las emociones… ¿si eso no es tristeza entonces cómo se llama? Yo sé que eso es tristeza y me esté mintiendo ¿Por qué me miente, no confía en mí? ¡no está bien expresar tristeza! Lo anoto en mis registros de aprendizaje de las emociones “si estás triste, niégalo”.

La base de la educación emocional está en ser sinceros con nuestras emociones. Negarlas es faltar a la verdad, y si estamos educando a estas personas de temprana edad que se están formando, se hace mucho más importante. Si hay pena, es pena. Si hay dolor, hay dolor. Si hay una situación trágica de vida o muerte, de separación, de engaño, de mentiras, es eso…  la situación o circunstancia que esté sucediendo ES y a todos los involucrados sean pequeños o grandes les pertenece y pueden lidiar con ello.

Es una creencia el que vamos a provocarles un daño por decirles la verdad. Y es creencia que puede tener muchos argumentos para justificarla y sostenerla, sin embargo, sigue siendo una creencia y no una verdad.

En mi experiencia personal con mis hijos, fui guiada y asistida para que fuese siempre así. Desde muy pequeños la verdad de las experiencias que vamos viviendo ha estado presente siempre. Siendo ellos muy pequeños 3,5 y 2,5 años vivimos la experiencia de la pérdida de su hermano Vicente. Yo estaba con casi 5 meses de embarazo y ellos ya tenían una relación con él, era/es su hermano. La experiencia fue dolorosa, en medio de otras experiencias también difíciles, a ambos los llevamos para que me vieran en la clínica y conocieran la verdad de lo que sucedió con los nombres que el médico proporcionó: “el embarazo se detuvo, su corazón dejó de latir y murió, partió”. Hubo tristeza, llanto, dolor, y lo lloramos juntos los 4. Surgieron muchas preguntas, y las respondimos. En el transcurso de los meses posteriores siguieron las preguntas y seguimos respondiéndolas. Desde esa época hasta hoy, y siempre, Vicente tiene un lugar y somos 5 en nuestro núcleo familiar. ¿Les provocó dolor? Si. ¿Incertidumbre? Si. ¿Miedos? Si. Y los vivimos juntos y los comprendimos juntos.

Conocer cuál es la situación que se está viviendo, qué, cómo, por qué está sucediendo (si lo conocemos), permite elaborar una respuesta más genuina para transitar esa experiencia, lo que viene después de ello y prepararse, dentro de lo posible, y/o tomar decisiones para la acción que permitan las mejores decisiones para ese momento.

Ello les va a proporcionar mucha mayor seguridad porque cuando estamos informados, contamos con mejores posibilidades para decidir cómo reaccionar. Cuando se está verazmente informado se pueden tomar mejores decisiones, más eficientemente y en mejor tiempo.

Aunque sea triste, doloroso, humillante, vergonzoso… si nosotros queremos evitarles esas experiencias a nuestros hijos, estamos evitando e interfiriendo que ellos aprendan a manejarse con ellas, estamos evitando que ellos aprendan a encontrar los caminos para salir de ella, y también entonces, estamos ignorando un proceso tan importante como es hablar con la verdad, un punto fundamental en la educación de nuestros niños, sobretodo, los niños de hoy.

Con los niños de hoy es cada vez menos posible que nosotros no hablemos con la verdad, pues son muchos más exigentes de lo que nosotros éramos en nuestra niñez. Los niños hoy tienen una sabiduría explícita, una reflexión libre y una capacidad de argumentación impresionante, y la usan.  Hoy los niños sí tienen voz y  argumentan desde la sabiduría que traen, se atreven a manifestar lo que piensan y creen, pues nacen con un poder personal y claridad evolutiva mucho más presente. Entonces, ¿cómo quedarnos atrás con eso? ¿cómo pretender seguir educando con patrones y creencias antiguas? ¡no es la idea! Ahora es tiempo de sumarnos a este camino de transformación y entremos en una educación que sea también genuina y desde lo verdadero.

Cuando no nos comunicamos con la verdad estamos "ninguneando". Estamos diciendo; tú no eres capaz. Estamos diciendo; tú no vas a comprender esto, tú no tienes la capacidad emocional personal interna o el poder interno para comprender esto. Y eso es muy fuerte de hacer.

Les digo con total certeza hablar con la verdad los empodera. Hablar con la verdad les permite tomar decisiones, les permite elegir una posición, un lugar. Les permite actuar, reaccionar. Les permite empatizar. Les permite generar soluciones. Les permite reflexionar respecto de las situaciones que llevaron a esa experiencia.

Cuando estoy en mi consulta guiando procesos de evolución de consciencia con padres, es común que aparezcan un montón de miedos, pues hay muchos procesos personales no revelados, secretos guardados, verdades incompletas o derechamente mentiras, engaños, infidelidades, traiciones y el temor se apodera y surgen todas las argumentaciones posibles del por qué no hablar con la verdad… ya pasó mucho tiempo, porque eso ya no importa, ya está en el olvido, ya no tiene sentido. Para ser clara, esto no se trata de que te vas a parar delante de tus hijos a contarles toda tu vida como quien vomita todo.

Lo importante aquí es primero una decisión, de hoy para el adelante.

Desde Hoy voy a caminar con la verdad por delante.

Y he aquí una Puerta de Salida con toda tu historia anterior… si te preguntan es señal de que es momento de responder con la VERDAD. Lo maravilloso de eso es que cada experiencia aparecerá cuando es justo y perfecto que aparezca. Y la pregunta será tu señal. Esta es una clave maravillosa y muy fácil de seguir. Cuando alguien te pregunta es porque está listo para saber la verdad de esa pregunta. Si alguien, tenga 2 años, 1, un año y medio, está recién hablando, está recién manifestándose en palabras. Tenga 80 años. Tenga la edad que tenga, la experiencia que sea, es. Si te preguntan, la respuesta desde ti, es la verdad.

¿Por qué esa es una clave muy maravillosa y simple? Porque si no están preparados para saberlo, todo va a asistir para que no pregunten. Si no está preparado para conocer y para entrar en esa información, entonces no va a preguntar. Mas si sí está preparado, preparada, para saber la verdad y la necesita, sí va a preguntar.

Y quizás justo ahora estás pensando horrorizado, horrorizada, que los niños preguntan todo ¡todo el rato! quieren saberlo todo, están súper pendientes de cada detalle, perciben todo lo que está sucediendo. Saben cuándo estamos con pena, saben cuándo estamos enojados, saben cuándo algo está sucediendo, cuando algo está raro. Sí, así es, sin embargo, también son asistidos e inspirados y si no toca que pregunten, no lo harán, algo los distraerá justo en el preciso momento. Mas si toca que sí, ahí estarán prestos a escuchar LA VERDAD.

Recuerden, con la información que ellos dispongan van a tratar de darle sentido y, por lo tanto, eso es lo que van a construir en su interior con la información que tengan. He trabajado con muchas personas en mi consulta que armaron cuentos e historias en su infancia, a partir de experiencias en las cuales no se les contó toda la verdad y a partir de ello, idearon falsas creencias, programas mentales y emocionales que se instalaron a partir de no contar con la información correcta, generando conflictos, distanciamientos en las relaciones, traumas.

Somos nosotros los adultos los que tenemos la responsabilidad de entregar esa información de manera genuina, de manera veraz, verdadera, íntegra y si queremos educar niños íntegros, si queremos educar personas verdaderas con valores sostenidos, con valores fuertes, todo eso se fundamenta en la verdad.

Ahora no es solo decir la verdad… el gran desafío es decirla, revelarla desde el corazón y en Amor.

La verdad es desde el AMOR, la verdad es desde la grandiosa sabiduría amor.  Si nosotros contamos la verdad, si nos decimos la verdad, nos empoderamos, porque lo que van a recibir es reconocimiento y valoración de lo que son, y eso es reconocer el poder personal y es una muestra de genuino amor.

LA VERDAD Y EL AMOR VAN DE LA MANO.

Eh! aquí una aclaración muy importante. Caminar con la verdad no significa que vas a estar vomitándola sobre otros como sea que salga, con palabras soeces o agresivas o humillando o otros, o incluso de manera impulsiva porque leyeron un artículo que dice que es importante decir la verdad. Aquí pisamos el freno y nos detenemos.

Y volveré a la definición de lo que significa hablar con la verdad: Relatar descriptivamente los hechos que efectiva y verdaderamente están sucediendo. Las emociones, pensamientos y creencias que tú puedas tener, si bien los consideras tu verdad, es solo eso, tu versión de la verdad. Y por lo tanto, la correcta manera de expresarlo es desde ese exacto lugar: yo siento, yo creo, yo pienso.

Por otro lado, si la emoción es intensa, como podría ser el enojo que trae a ti un montón de otras emociones y acciones... aquí lo importante es recordar que todo estado emocional intenso está alimentado por tu historia y tus propias creencias y pensamientos y, por lo tanto, en medio de todo ese “moco” emocional, el hablar será desde ahí y muy probablemente, se dirán palabras o dichos teñidos de ese “moco”.

Es por ello que es importante recordar que, si bien puede haber tristeza, enojo, miedo y otros sentimientos, hablar CON LA VERDAD ES DESDE EL AMOR.

Cuando hablamos de la verdad desde el amor entonces todo fluye. La información fluye, todo se genera, todo se va dando, todo se va manifestando y de verdad los niños van agradeciéndolo.  Porque cuando ellos no conocen toda la verdad de la situación, de verdad, se arman historias que no son de verdad, se arman espacios de experiencia que no son reales, que no son la verdadera experiencia y no está bonito crecer con eso.

Nosotros, muchos probablemente, tenemos historias con respecto a eso, por no haber conocido la verdad de algo, y por ello sentir que pudimos haber tomado decisiones diferentes. Si bien ya fue y con la información que tuviste, tomaste la mejor decisión y, fue parte del aprendizaje, el reparar los desajustes que puede haber provocado el no haber tenido toda la información es algo que podemos ahorrar a los niños, y a todos, de hoy en adelante al decidir caminar con la verdad.

Permítanme compartirles otra experiencia personal. Cuando yo era una joven en edad temprana 11-12 años, mi hermana Mónica fue diagnosticada con leucemia. Fueron años duros para la familia. Mi madre necesitó viajar a Santiago para estar con ella en la clínica por largos periodos, sin embargo, algo que yo voy a agradecer siempre a mi madre, es que ella nos habló siempre con la verdad de lo que estaba sucediendo. Mónica tenía una enfermedad a la sangre que se llama leucemia y todo lo que ella fue aprendiendo de la enfermedad nos lo fue transmitiendo. Lo que los médicos le decían, cómo Mónica se sentía, lo que compartían, quiénes la fueron a ver, el momento en que un sacerdote fue a darle la extremaunción y qué significaba, pues no fuimos educados cercanos a la iglesia y sus ritos. Nos contó todo.

Aprendí en ese tiempo,  gracias a mi madre,  a leer hemogramas, aprendí a saber qué nivel de plaquetas era bueno, cuál era malo. Qué significaba que ella tuviese una reacción en su trasplante de médula, qué pasaba, cuál era las consecuencias. Supe, mis hermanos y yo supimos, todo lo que iba sucediendo y todo  lo que fue evolucionando con la enfermedad de mi hermana. Me emociona relatarlo, pues gracias a eso, aprendí a ver a mi madre presente a pesar del dolor. Recuerdo muchas veces, en la clínica, nos sentó en diferentes oportunidades en la escalera de incendio para contarnos qué estaba pasando con Mónica durante la semana para que nosotros supiésemos qué es lo que estaba sucediendo con nuestra hermana. Quizás, como una manera de prepararnos, quizás solo mantenernos al tanto de la posibilidad de que Mónica no reaccionara bien al tratamiento y por lo tanto “esperar lo peor”.

Una experiencia que, si bien no tuvo un final feliz, ella falleció en el año 88, fue un tránsito de un aprendizaje gigante. Aprendí ahí la importancia de escuchar la verdad, la importancia de conectarnos con la verdad. Me dio la posibilidad de decidir qué hacer, cómo ser con ella, cómo colaborar, cómo acompañar. Y lo agradezco en el corazón porque cuando ella falleció sabíamos, yo sabía, que habíamos dado todo, estuvimos y decidimos estar de la mejor manera que cada uno pudo hasta el final. Admiro muchísimo a mi madre porque tuvo ese coraje y esa valentía de contarnos todo en cada momento. Y mis hermanos y yo éramos de distintas edades y todos estábamos sentados en la misma escalera y todos estábamos ahí recibiendo este reporte que ella nos daba. Y eso fue para mí súper valioso y significativo.

Mis hijos, en cada momento que hemos estado en situación crítica, han sabido todo lo que estamos viviendo. Todo lo que puede suceder, todo lo que puede esperar uno de la experiencia ; y ellos han sabido qué decisiones tomar al respecto, qué decir, qué sentimientos expresar, cómo actuar. Reflexiones y acciones como: “no te preocupes, yo estoy contigo mamá, vamos a salir adelante”. Porque eso es súper valioso, el que ellos puedan también tener esa posibilidad de decir: yo también veo que hay una salida acá y vamos a estar bien.

Quizás pienses que es difícil decir la verdad a una persona aún pequeña, qué difícil es decirle a un niño que algo malo está sucediendo. Sin embargo, bueno, malo ¿quién sabe? simplemente está sucediendo y el que esté sucediendo implica que lo involucra. El decidir qué es bueno y qué es malo es una experiencia subjetiva, es una decisión de cada quien respecto de las circunstancias que se están viviendo, por lo que ahí hay una gran oportunidad de aprendizaje respecto de permitir en libertad que decida su reflexión al respecto. Es importante recordar que a todos los que les concierne, involucrados directa o indirectamente, la verdad de lo que está sucediendo les pertenece, sin importar la edad que tengan.

Hay mucho  que aprender en eso, así que los invito a abrir el corazón y a tener el coraje de desde el amor hablar con la verdad, desde el amor entrar en ese espacio.

El camino del amor es con la verdad. El camino de empoderarnos es desde la verdad.

El camino de realmente florecer en todo lo que somos es con la verdad, por lo tanto, allí hay un poderoso valor, una poderosa posibilidad para nosotros mismos como adultos y también para nuestros niños.

Una salida armónica es saber que si preguntan es que ya está listo para escuchar. Siempre es así con cualquier persona adulto o niño. Si está preguntando es porque le corresponde saber la verdad y porque está preparado. No significa que no le va a dar pena, no significa que no va a sufrir, no significa que va a estar saltando en un pie porque le digan la verdad. La verdad es a veces dura. La verdad a veces cuesta manejarla, pero cuando la tienes, es la única posibilidad para empoderarte.

Si no tienes la verdad, el empoderamiento, es falso, entonces ahí se nos van cayendo las posibilidades de realmente conectarnos con un poder interno verdadero. La valoración y el poder personal tienen este fundamento, tiene que ser en la verdad porque si se genera un poder a partir de historias contadas que no son reales, cuando se enteren de la verdad, todo eso se va a desplomar y se va ir a pique, se va ir al fondo un tiempo.

Este tiempo es un tiempo en que los niños están cada vez mucho más abiertos a decirnos cuándo algo no es verdadero,  cuándo es que algo no está realmente en toda la verdad exacta de lo que fue. Los niños hoy tienden a increpar con mucha mayor facilidad porque vienen con ese poder, a diferencia de como pasó con nosotros, en otra época, en otro momento y lo que pasó con nuestros padres.

Hoy día los niños pueden hablar, opinar, argumentar, Antes eso no sucedía y hoy eso es parte de la transformación que estamos viviendo.

Construir el camino del amor, que es uno de los grandes propósitos en Caminar en consciencia, caminar el camino del amor, caminar esta hermosa posibilidad, es desde la verdad. Es con la verdad en el corazón.

Si quieres y decides caminar con la verdad, caminas con la verdad. Eres genuinamente esa verdad y si hay algo que sabes que no vas a poder contar porque no es bonito,  entonces ahí estás en este punto de reflexión donde quizás necesitas decidir “eso no lo puedo hacer para poder ser genuino y verdadero” ¡y no lo haces!. Y lo trasciendes. Pasas la prueba para caminar con la verdad en ti.

Entonces, claro,  por eso les digo, si nosotros caminamos con la verdad, si nosotros educamos y tenemos el coraje desde el corazón y con amor hablar con la verdad a todos nuestros niños siempre, y espero llegue ese tiempo en que sea así, va a haber mucho más genuinidad en el tránsito y mucho menos traumas ,probablemente.

 Lo importante de hablar con la verdad con nuestros niños y jóvenes implica que estamos reconociéndolos como personas íntegras y totales, completas.

Si estamos en la sabiduría y en el saber que nuestros niños y jóvenes son personas que desde el vientre están comprendiendo las experiencias que están viviendo, que desde el vientre ya están formándose una perspectiva de la realidad y de la experiencia que están viviendo, entonces, también comprenden y perciben todo, y se arman una idea de todo.

Hoy es muy importante, sobre todo, porque los niños que están naciendo son más sabios , más inteligentes de lo que nosotros fuimos cuando nacimos y fuimos niños. Tienen más coraje,  más poder. Permitan que ese poder, que ese coraje y que esa sabiduría se despliegue. Eviten ningunearlos de cualquier forma, y una de ellas que es súper común, es no diciéndoles la verdad.

La nueva humanidad necesita de nosotros, de esa sabiduría. Necesita que nosotros caminemos con esa sabiduría y esa certeza de corazón de que la verdad es lo más importante y es una de las premisas básicas del camino del amor.

El camino del amor es hoy, es para este tiempo y esta generación y nos muestra que es el tiempo para realmente ser genuino y tener esa magnífica posibilidad de caminar en amor.  

Caminar el camino del amor es con la verdad, es sabiendo la verdad, es conectando con todas las posibilidades,. Sólo así vas a poder saber qué hacer y cómo actuar y qué decidir. Y solo así te vas a empoderar. El empoderamiento verdadero viene desde la verdad, no viene desde las historias, no viene desde los cuentos inventados para que sufran menos.

Los invito a transitar con la verdad, no importa lo que hayas hecho, no importa cuánto has transitado con verdades a medias , falsas verdades o directamente mentiras, si desde hoy decides caminar con la verdad, caminar diciendo la verdad.

¿Cuánto es lo que vas a decir? simplemente puedes partir por esta puerta de salida: si alguien te pregunta, tú dices la verdad.

Y eso implica muchas veces no guardar secretos. Porque los secretos también enferman. Los secretos también des empoderan y tampoco queremos que nuestros hijos guarden secretos, ningún tipo de secretos. No queremos que nadie les diga a nuestros hijos: eso no se lo puedes contar a tu mamá, a tu papá. No queremos eso, no queremos que ellos estén en esa posición tan ruda de tener que ocultar algo por alguien.

Los invito a esta posibilidad: si les preguntan, respondan con la verdad, sin irse por las ramas, sin cuentos. Sin mentiras piadosas, sin nada que disfrace la verdad. Si te cuesta contarlo todo, cuenta lo que alcances desde tu corazón con palabras verdaderas y desde el amor. Con palabras que son y reflejan la verdadera experiencia.

Si tienes tristeza, por ejemplo, y te preguntan y te dan ganas de llorar, llora. Haz de cada experiencia una experiencia genuina, una experiencia verdadera, una experiencia que les permita de verdad construir experiencias verdaderas completamente, para todos, para todos los niños, para todas tus relaciones y para todos tus encuentros.

Los invito a que sea de esa manera. Es muy importante para construir el camino del amor los niños que están naciendo desde el 2013, sobretodo. Son niños diamantes que vienen con toda esta impronta del sagrado corazón espiritual y con todo lo que implica la sabiduría del sagrado corazón espiritual que es caminar el camino del amor y caminar el camino del amor sólo es desde la verdad, total verdad.

Los voy a dejar con estas tremendas reflexiones. Es un tema que da para mucho. Hoy quiero simplemente planteárselos, instalárselos y mostrárselos como uno de los ingredientes básicos en la educación de nuestros niños de hoy.

Para fortalecerlos,  para tener niños, jóvenes, adultos íntegros.

Para tener personas con cada vez más poder personal y cada vez más posibilidades de manifestarse y expresarse libremente siendo lo que son. Y eso es educando el hablar con la verdad desde el Amor.

El Amor es fundamental y el ingrediente más importante en toda instancia educativa y es fundamental tenerlo presente en todo momento. Hablaremos del Amor y como hacerlo en consciencia en un próximo artículo.

Un abrazo cariñoso a todos

Claudia