Educarnos Hoy para este nuevo tiempo: 4 Educar autonomía y soberanía personal

Educarnos Hoy para este nuevo tiempo: 4 Educar autonomía y soberanía personal
Por
Claudia Orellana Monsalve, Inam.Claudia
Psicóloga PUCV, Fundadora de Caminar en Consciencia - Escuela de Sabiduría
Instructora Aman en la Sabiduría del Sagrado Corazón Espiritual

Estamos en un tiempo de soberanía personal, en una época del planeta y la humanidad de tener claridad de nuestras decisiones, de ser protagonistas en consciencia del tránsito hacia dónde vamos, y gestionar nuestros recursos personales hacia nuestra mejor versión, para toda la humanidad

Saber y distinguir cuál es el tránsito en el que estamos, y qué estamos realmente decidiendo en nuestro caminar la vida se ha transformado cada vez más en una necesidad existencial. Este es tiempo de caminar el propio camino espiritual, de caminar en soberanía personal y autonomía.

Autonomía significa esa posibilidad real y cierta de saber decidir por ti mismo, sin mirar a nada más que tu interior. Simplemente entrando en ti y reconociendo qué es lo que quieres y lo que necesitas en ese minuto, en ese momento. Cuáles son las correspondencias, cuáles son las sincronías que se están mostrando y tomar una decisión consciente, en soberanía personal y armonía con todo.

Muchas veces nos cuesta, le damos vueltas y vueltas y vueltas a la decisión, vueltas y vueltas pensando si estuvo bien o si estuvo mal, pensando en lo que pudimos haber dicho. Muchos hemos tenido una educación que nos ha impulsado a revisar nuestras decisiones una y otra vez pensando en todas las posibles alternativas y todos los posibles escenarios, probablemente con la amorosa intención de ser personas capaces de evaluar y mejorar nuestras acciones. Sin embargo, eso nos ha llevado a dudar de nosotros mismos, a incubar inseguridades y a estar pendientes de otros que pueden hacerlo mejor, comparándonos y no valorando nuestros talentos y logros que, por supuesto, tienen un ritmo.

Igualmente, el transitar hacia pasos más autónomos nos puede llenar la cabeza de preguntas, si lo que estamos decidiendo es lo mejor, si realmente estamos siguiendo una señal o no, o si esto está en nuestro camino de nuestro propósito en esta vida. Hay tantas preguntas que surgen a partir de la real posibilidad de ser autónomos en nuestras decisiones, y eso tiene que ver con cómo somos educados desde la infancia, cuánto espacio tuvimos para atrevernos a decidir o cuánto coraje hay en nuestro corazón para tomar la decisión de lo que nos gusta y de lo que no nos gusta.

 

Al menos, así sucedía en mi generación, una generación donde los padres muchas veces decidían por nosotros: qué es lo mejor para ti, qué es lo que necesitas decidir para tu vida y tu futuro. Todo eso ha ido evolucionando y claramente mi generación disfrutó de muchas más libertades de las que mis padres disfrutaron, y sin duda, mis hijos han disfrutado más de las que yo tuve. Sin embargo, aún estamos en una etapa de transición en que nos encontramos con familias y padres que educan a sus hijos según patrones de estas diferentes épocas y es perfecto desde cierta mirada, pues cada quién sigue sus propios aprendizajes y sabiduría para educar a los suyos. Mas estamos en un tiempo completamente nuevo, en un tiempo que la nueva humanidad se está formando con personas que están naciendo con estructuras energéticas de escala maestra, que vibran una sabiduría notablemente superior a lo que cualquier otro tiempo tuvo. Seres, personas con que nacen con la sabiduría de que ejercer autonomía y soberanía personal es primordial para encontrar y caminar sus propósitos. Tenemos un gran desafío ante nosotros, pues el cambio de paradigmas requerirá de un ritmo más acelerado del que estamos acostumbrados y para ello es que nos han estado entregando claves esenciales para la educación de esta nueva humanidad.

 

Es por ello que aquí les quiero compartir lo que a mí me guiaron los Maestros y Guías celestes para educar a mis hijos respecto de la soberanía personal y autonomía del ser. Y lo que yo también he generado en mi propia experiencia con lo que ha sido mi tránsito en la vida, pues modifiqué patrones familiares y seguí lo mejor que pude las instrucciones luminosas de estos seres que me asisten.

Una de las primeras lecciones que recibí fue: Aprender a ser autónomos implica el saber qué me gusta y qué no. Saber qué quiero y qué no. Saber qué es de mi agrado ahora y qué no. Saber qué está bien para mí y qué no. SABER Y VALIDAR lo que si y lo que no. Esa simple decisión se logra gracias a la observación libre del momento presente. Observación interna. Percepción de sí mismo: de las sensaciones que el cuerpo comunica, de lo que siente emocionalmente, de lo que la mente dice, de lo que el corazón emite. Para una correcta observación, los artículos anteriores de esta serie nos dan una pauta importante para lograrlo con éxito. Saberme persona en reconocimiento y valoración, que camina con la verdad y en comprensión de recibir y entregar amor, da, en total certeza, habilidades de observación de sí mismo para determinar y definir que, en definitiva, está bien y qué corresponde para tomar la mejor decisión en ese momento.

Saber que te gusta, a veces, es complejo y difícil de definir, pues muchos de los hoy adultos fuimos educados con el patrón de complacer al otro como intercambio de cariño. Fuimos programados con la idea de que si algo no le gusta al de al lado, te va a querer menos o no le vas a gustar y se va a alejar. Y ese patrón jugó en contra de la autonomía y soberanía personal. Sin duda, muchos tenemos algo de esto en algún grado, que aunque sea ínfimo influye e interfiere. Y ya es tiempo de decidir cambiarlo y dejar atrás antiguos esquemas o estructuras que entorpecen la autonomía propia o de otro.

Lo cierto es que la autonomía y soberanía personal es la base del camino espiritual. Y seguir el propio camino espiritual es fundamental en personas que van más allá en sus vidas superando los obstáculos y pruebas sociales y culturales, para ser cada vez más conectados en amor y felicidad consigo mismos y con todos en plena armonía.

Desde antes del año 2012, y en mi caso desde el 2002, marcado por el nacimiento de mi primer hijo, se nos ha anunciado que estamos en un tiempo libre de linaje, libre de tradiciones y religiones que nos marcan los caminos y limites por donde transitar. Estamos en un nuevo tiempo, un tiempo en que se está gestando una nueva humanidad, una nueva civilización planetaria donde los diferentes linaje serán parte del pasado y la unión estará en la diferencia de ser cada uno la persona que vino a ser con el propio caminar, transitando solo con ejes comunes el Amor y la Verdad en paz, armonía y felicidad.

Es tiempo tomar lo mejor de los linajes, quedarnos con lo que más nos resuena a cada uno en nuestros corazones, y para poder tomar esas decisiones y de verdad tener esa posibilidad de decidir en consciencia qué es lo que está en nuestros caminos, qué es lo que está en nuestro corazón necesitamos entonces ¡entrenar nuestro corazón!

Para esto les quiero compartir una actividad muy simple que me entregaron los Maestros cuando mis hijos eran muy pequeños. Ha tenido resultados que son maravillosos. Es una actividad muy sencilla. En cada ocasión que ameritaba, ya sea porque fuimos de paseo, fuimos a tomar helados o porque tuvimos una tarde familiar y vimos una película, cualquier situación amerita esta actividad que es preguntarles…

¿Qué fue lo que más te gustó? y luego de esa respuesta preguntar ¿qué fue lo que menos te gustó?

En escucha plena y libre de juicios, lo que ellos relaten en sus respuestas, son sus repuestas de ese momento. La reflexión les da información respecto de lo que recibieron y de cómo se sintieron a ellos en primera instancia y a ti, en segunda. ¡Así de simple!

Desde muy pequeños, desde que ya tienen la posibilidad de hablar, les puedes empezar a preguntar: qué es lo que más te gustó de este momento, de este día, de este paseo, de esta película, de este encuentro con los abuelos, de este momento en el colegio. Esperar esa respuesta es muy importante, antes de realizar la siguiente pregunta. Siempre que hacen una pregunta, esperen por la respuesta. ¿Por qué? porque necesitamos darle tiempo a su ser, a su cerebro y su corazón para reflexionar una respuesta. Necesita reflexionar esa pregunta para dar una respuesta.

Si  haces muchas preguntas al mismo tiempo, y solo bastan dos para ser muchas, lo que va a suceder es que va a elegir qué responder, si es una pregunta o la otra pregunta, por lo tanto ¿Qué es lo que más te gustó? es la primera pregunta, esperamos una respuesta y luego que tenemos esa respuesta y podemos conversar un momento acerca de ella, podemos preguntar un poco más ¿Qué de eso fue lo que más le gustó? y ¿por qué le gustó?  ¿cómo se sintió? ¿qué pasó? Y luego preguntar ¿qué es lo que menos le gustó? a veces, a los niños les puede costar dar una respuesta y no se preocupen por ello, pues lo primero que vamos a entrenar con esto es reflexión.

La mecánica de ese proceso es que lo primero que va a suceder ahí, es que vamos a necesitar reflexionar, vamos a necesitar ir a nuestro interior y revisar todo lo vivido y decir esto no me gustó, esto sí me gustó, esto no me gustó, esto sí me gustó, de esto que me gustó lo que más me gustó esto me gustó más, esto es lo que me gustó menos, esto es lo que más me gustó.

Toda esa reflexión interna está sucediendo y puede ser que sobre todo niños y adultos pueden tomar un silencio largo de reflexión, e incluso demorarse días en esa reflexión, y luego de varios días decirte: sabes lo que más me gustó de cuando fuimos al parque fue x cosa ¡y es perfecto!

Podemos ofrecer alternativas, sobre todo a los niños. Es una posibilidad, pues vamos a poner esos elementos en su reflexión. Por ejemplo, si estaba en el parque podemos preguntar si lo que más le gustó es estar sentado en la banca, en el columpio, en el sube y baja o el caminar de regreso a casa. Dar diferentes alternativas que se van incluyendo en su reflexión interna, y él o ella va a ir elaborando y va a ir distinguiendo en ese momento cómo se sintió y va a estar en esa reflexión. Generar esa auto reflexión, generar ese momento de reflexionar ¿qué es lo que más me gustó? está generando auto reflexión y además, está permitiendo a la consciencia  elaborar una respuesta e identificar a nivel de sensaciones y emociones cuales son agradables y cuales desagradables,  las que son satisfactorias y las que no lo son tanto y, por lo tanto, vamos a estar entrenando al tiempo en esta reflexión, esa posibilidad de ir distinguiendo emociones.

Y así se transforma también en una gran oportunidad de incorporar educación emocional. Esto me gusta, esto no me gusta o esto me gustó menos, es empezar a distinguir desde el interior cuáles son las sensaciones y cuáles son las emociones que está sintiendo.

Aprender desde pequeños a saber desde el plano emocional mental, desde el sentir el momento, qué es lo que le agrada y qué es lo que le desagrada puede ser muy beneficioso para entrenar habilidades perceptivas respecto de sí mismo. Educar a nuestros niños desde pequeños, y entrenarnos a nosotros mismos, auto educarnos en estas reflexiones, dará orden, les ayudará a distinguir, a tomar decisiones pues aprenderán a identificar prioridades. Identificar lo que le gustó y lo que no le gustó tanto les permitirá evaluar esas sensaciones respecto de lo que le es agradable y lo que no le es tan agradable y, a partir de ello, se producirá una priorización interna. Con ello, comienza la decisión.

Es decir, desde la misma reflexión “esto me gusta más que esto de acá”esto me gusta menos, lo saco” estamos entrenando el aprender a tomar decisiones internas, las primeras y más importantes que permiten distinguir, decidir, verbalizar y actuar.

Gracias a educar esa posibilidad de reflexión libre, distinguiendo lo que está pasando en su interior en este momento, con todo lo que sintió en la experiencia, es que estará discerniendo y evaluando.  Y justo en ese momento hay también la manifestación floreciente de una habilidad para expresar y hablar, decir lo que está pasando en su interior. Decir “esto me gusta, esto no me gusta”, es una habilidad importante para entrenar, decir que quiero comerme un sándwich de carne con queso en vez de un hot dog ¡es muy importante! pues implica la capacidad de expresar, de revelar lo que realmente siente, cree y quiere.

La capacidad de expresar se entrena. ¿Cómo la entrenamos? este ejercicio, esta práctica, este simple juego es tremendo y tan fácil de aplicar. Y tiene esa particularidad de dar espacio y posibilidad de expresar: esto me gustó, esto no me gustó tanto. Y si una persona, un niño una niña, es capaz de expresarlo, entonces se inicia una conversación, un diálogo, un conocerse más profundamente. Y eso es valiosísimo. El expresarnos con lo que nos gusta y lo que no nos gusta, es fundamental en la autonomía.

Cuando educamos, uno de nuestros propósitos es que nuestros hijos sepan decir “esto no, esto si”. La intención es que puedan reflexionar con claridad lo que les hace bien y lo que no. Queremos que ellos aprendan y sepan distinguir por sí mismos y tomen la mejores decisiones posibles.  El expresar lo que les gusta y lo que no les gusta da las bases para distinguir y decidir, para luego avanzar más allá para discernir e identificar respecto de lo que corresponde y lo que no corresponde.

A través de este simple ejercicio entrenarnos a nuestros niños en estas habilidades tan fundamentales para la vida:

·       Reflexión interior

·       Espacio de confianza y escucha

·       Dando pie a la valoración y reconocimiento personal

·       Identificación de emociones

·       Tomar decisiones respecto de sí mismos

·       Desarrollar habilidades para expresarse respecto de sí mismos

·       Adquirir confianza en sí mismos

·       Activar momentos de conversación y comunicación

·       Impulso a entrar en espacios más íntimos de sí mismos y de relación con otros.

Este ejercicio activa un momento de confianza, un momento de “te quiero escuchar”. Por favor, esperen sus respuestas para que entrenen esa confianza en ser escuchados. La confianza a ser escuchado va de la mano de la capacidad y la habilidad de expresarse. Si una persona desde muy pequeña sabe que la escuchan, sabe que es importante el cómo se sintió o cómo lo vivió, entonces va a estar en ese espacio de confianza respecto de ser escuchado y, a partir de eso va a surgir otro valor muy importante que es la valoración personal. Emitir una opinión respecto de sí mismo y respecto de lo que le gusta y no le gusta y saber que va ser escuchado genera la experiencia “si me están escuchando... es porque esto es importante y si esto es importante... es porque realmente vale que yo saque de mi corazón esto que me gusta y esto que no me gusta”. Entonces, estarán educando todas estas maravillosas posibilidades que finalmente lo llevarán a tomar mejores decisiones personales.

Si una persona dice esto es lo que más me gusta de este momento y esto es lo que menos me gustó de este momento, entonces está tomando una decisión. Y si desde pequeño, una persona es capaz de tomar esa decisión, va a estar entrenando a su ser y su conciencia a expresar sus decisiones y eso es básico en la autonomía.

La capacidad de expresar lo que está sintiendo, lo que está valorando, lo que es importante, lo que no lo es tanto, va a  permitir que empiece a tomar decisiones básicas en su vida desde muy pequeño.

Me pasó con mis hijos que ya tienen 18 y 20 años, cuando eran pequeños la elección de ropa ya era un tema y ya estaba en ellos esta claridad de “no me gusta esa ropa y no me la pongo” “no me gusta el color rosado y no uso color rosado”, “no me gustan esas zapatillas así que no me compres estas zapatillas, porque no me las voy a poner”, y probablemente muchos padres hoy también lo han vivido y lo están viviendo con mucha más frecuencia. Los niños que están naciendo hoy son niños con aún mucha más claridad respecto de lo que quieren, respecto de lo que les gusta y respecto de lo que no les gusta. Entrenarlos es en esto es además de desarrollar una habilidad en ellos, es también para que nosotros ,los adultos, también desarrollemos y entrenemos esa gran capacidad de permitir, sostener y contener la autonomía que ellos están desarrollando y experimentando.  Pues que los niños tengan la posibilidad de expresar esa capacidad de elegir, de tomar decisiones por sí mismos desde muy pequeños, implica en nosotros un cambio de paradigma al respecto para permitirlo.

¿Cómo me preparo para escuchar la respuesta si resulta algo incómodo, de tal modo, que no se debilite la confianza de expresarse con libertad?

Lo importante es estar abierto a cualquier tipo de respuesta y prepararte para permitirla. Sin embargo, si te está diciendo algo que tú sientes incómodo es porque probablemente entraste en un punto de confianza que puede ser muy importante y aprovechable. Si sientes incomodidad, no la escondas. Transita con la verdad, y puedes expresarla diciendo algo como “guau, no me esperaba ese tipo de respuesta tan íntima, gracias por la confianza” o “me emociona que me respondas algo tan profundo, gracias” “ay me avergoncé, me dio vergüenza en la respuesta que diste” “lo siento puse cara rara, no me es esperaba ese tipo de respuesta”. Expresa tu incomodidad, no la escondas y no evites el momento, pues obviamente se va a notar mucho más. Y te preparas simplemente en la actitud de aceptación. Cualquier respuesta es perfecta, aunque te incomode la vas a recibir y si te incomoda lo vas a decir, para que así el otro sostenga ese momento de confianza.

La autonomía es también la base de la autogestión, que nace de este punto precisamente, el aprender que soy capaz de tomar decisiones por mí mismo y por mi bienestar. Lo importante para generar autonomía y soberanía personal es que como adultos ayudemos a nuestros niños a determinar que les gusta y que no les gusta y para determinar que les gusta y que no les gusta necesitan opciones y, por lo tanto, la opción de si es más rico el jugo de piña, el de naranja o el agua. Se requiere que puedan tener la opción de posibilidades, de esas alternativas y confiar en sus decisiones.

Un aspecto importante de este ejercicio y del expresar lo que me gusta y lo que no, es que cuando se expresa, cuando se declaró, entonces ya es real y los otros empiezan a conocer y saben que, por ejemplo en mi caso personal, no tomo líquidos cuando estoy almorzando o cenando y si tomo... es muy poquito y si me sirven entonces siempre es muy poquito en mi vaso, es parte de lo que yo acostumbro y es parte de lo que me gusta. Si tú empiezas a expresar tus preferencias los otros empiezan a conocerte y ya no necesitan adivinar lo que tú quieres ¡Tú empiezas a expresarlo! Y eso es un gran paso en la autonomía y la soberanía personal.

Manifestar autonomía y soberanía personal es un gran signo de madurez, porque cuando empiezas a elegir empiezas a generar en ti la decisión interna de saber que sí y que no. Y eso es parte de la definición de quién eres. Volviendo a mi ejemplo: Soy una mujer que no consume líquidos cuando come y eso es parte de lo que me define.

Como les planteaba antes, pertenezco a una generación en que, en general, los padres tomaban las decisiones por los hijos, qué ropa usar, cuál es la mejor opción en distintas cosas, qué pedir en un restaurant, qué es mejor hacer o cuando salir y adonde. Hoy los tiempos ya son diferentes y los niños nacen con mucho más capacidad de elegir que los de mi generación. Esto no quita que obviamente vamos a guiar a nuestros niños de la mejor manera posible y vamos a mostrarles lo que nos importa y vamos a educarlos respecto de lo que no queremos que les pase. Sin embargo, lo que nos importa, y estoy segura que aquí muchos papás van a estar de acuerdo conmigo, es que cuando ellos estén solos, cuando ellos no estén con nosotros, queremos que tomen decisiones autónomas libres de influencias externas. Queremos que sus decisiones los lleven por un camino armónico y que sean capaces de definir y distinguir por sí mismos. Que no sean influenciados por otros bajo sus intereses, que no sean influenciados por intereses externos.

La autoeducación es la clave, estamos en el momento de auto educarnos y educar autonomía es fundamental. Es uno de los pilares de Caminar en Consciencia que nos han entregado desde el principio  y nos han mostrado diferentes maneras de transitarlo. La práctica estrella es esta: “Qué es lo que más me gusta. Qué es lo que menos me gusta”, de cualquier situación, en cualquier momento, de cada experiencia. Todo puede ser absolutamente un momento para distinguir y ,por lo tanto, un momento para saber un poco más de ti y de mi, lo que favorece el conocernos y saber quiénes realmente somos, a partir de este simple ejercicio.

Si no tiene autonomía, olvídense de la autogestión. La autogestión es esa maravillosa habilidad que una persona manifiesta cuando sabe decidir y tomar las acciones necesarias para avanzar en sus propósitos y proyectos de la mejor manera posible.

Oportunidades que son buenísimas instancias de permitir autonomía

Por ejemplo, la ropa que van a usar, pues una poderosa manera  de expresar autonomía, es poder elegir que calcetines ponerse o que pantalón le gusta más. Eso es parte del saber y expresar que le gusta. Mi hijo a sus 4 años decidió ponerse botas de agua en pleno verano, porque le gustaba ir al arenero delparque frente a nuestra casa, pero no le gustaba que le entrara la arena en las zapatillas y descubrió las botas de agua. No le entraba la arena en sus zapatillas y disfrutaba de jugar en la arena y esa fue su decisión. Tomó una decisión y la auto gestionó y disfrutó del arenero.  ¿Se veía extraño? Puede ser. Incluso peculiar. Alguien podría ver la escena y decir “cosas de niños”, sin embargo, a la base hubo una reflexión, una identificación y una decisión que auto gestionó en autonomía. Un grandioso logro, una magnifica solución.

Aquí lo importante es que hay decisiones, hay reflexiones. Y respetar esas decisiones hace que se sientan valorados y esa es la base de toda expresión de autonomía. Si una persona sabe que su opinión vale, que su opinión es escuchada, que lo que le gusta y lo que no le gusta va a ser considerado, entonces se va a atrever a decirlo, se va a atrever a expresarlo. Y luego, aunque no se lo pregunten lo va a empezar a decir más ¡esto no me gustó! ¡esto me desagradó! ¡esto no corresponde!

Y que importante es que así sea, que importante es que desde muy pequeños nuestros hijos estén pudiendo expresar lo que les parece y los que no.

Es un proceso un poco complejo, sobre todo, si necesitamos trascender a mayores paradigmas al respecto, pues si dentro de tu disco duro o el de tu pareja está grabado que el papá o la mamá siempre tiene la razón, vamos a tener que desempolvarnos de antiguas creencias y empezar a escuchar, porque qué más da si se pone botas de agua en verano si eso lo hace feliz. ¿No es eso lo que todos los padres queremos? que nuestros hijos sean felices. Que nuestros hijos se manifiesten en todo su potencial de ser y que tomen sus propias decisiones. Guiarlos es parte de esto, guiarlos es parte de entrar en este espacio de reflexión. Es permitir esa reflexión, es dejarlos expresarse.

Este ejercicio invita a la reflexión de todos los que participan y si no lo hubiésemos realizado quizás nunca lo hubiésemos reflexionado y eso es lo bonito y lo interesante de generar estos espacios donde estás reflexionando con tus hijos, con tu pareja, con tus amigos. Es parte de algo que es maravilloso y los niños te dan  respuestas que son  realmente interesantes porque prestan atención a detalles que probablemente tú nunca hubieras prestado atención, si es que ellos no te lo muestran, si es que ellos no te lo dicen. Y eso es maravilloso porque empiezas tú también a ampliar esa visión, empiezas a ver también con sus ojos la vivencia.

En este tiempo los Guías han hablado mucho acerca de la importancia de lograr Soberanía Personal, pues es autonomía en el propio caminar el camino espiritual. La autonomía respecto de lo que estoy eligiendo sumar a mi camino espiritual y por donde estoy transitando.

Los invito a realizar este ejercicio y el ejercicio de permitir reflexión interna, para explorar mucho antes de la juventud temprana, para que cuando lleguen a esa etapa tengan mayor claridad y una mejor oportunidad de que, al llegar a esa etapa, no la adolezca por falta entrenamiento respecto de su autonomía.

Los invito a tener esta posibilidad de generar auto reflexión, de generar la identificación de emociones, entrenar la habilidad para expresar lo que gusta y lo que no gusta. Van a desarrollar coraje para expresar lo que realmente les está pasando en su interior, van a impulsar la valoración personal porque van a ir transmitiendo que sí los están escuchando, que si están conversando a partir de lo que les gusta y a partir de lo que no les gusta y, por lo tanto, van a generar una maravillosa posibilidad de sentirse escuchados, valorados y capaces de dar una opinión y elegir lo que quieren decidir respecto de ello y actuarlo. Y lo que es más importante, la autonomía se actúa.

Cuando hablamos de autonomía es: lo expresa y lo hace. Lo que hace lo define y esa definición es importante en la vida para poder empezar a tener mayor convicción respecto de quién ES y de qué es lo que está necesitando en cada momento de su vida.

¿Qué les parece iniciar esta práctica con ustedes mismos? ¿qué es lo que más les gusta? ¿qué es lo que menos les gusta? de una experiencia, de un momento, de un paseo en el parque, de la película que vieron, de la cena que compartieron, de la visita de los abuelos, de la visita de los tíos, de la visita de los amigos del papá, de la visita de los amigos de la mamá, de la interacción con una persona, de todo momento posible. Pueden usar esta práctica como herramienta de crecimiento personal cuando quieran, las veces que quieran y aprovechar todos los beneficios que traerá a sus vidas.

¡Un abrazo grande a todos!